Ucrania, un túnel romántico de amor y belleza en el denominado granero de Europa

Por Luis Giannini

luiggigiannini@hotmail.com

Ucrania es un país de gran extensión, muy grande. Una nación rica para descubrir, dadas sus influencias históricas y culturales, con mucha diversidad en sus fronteras. El este industrial y prorruso, las cúpulas doradas de las innumerables catedrales ortodoxas, la impresionante y monumental capital de Kiev, la belleza de Odessa; Crimea en las costas del sur, las onduladas colinas al oeste con la acogedora y pintoresca Lviv. Los ucranianos dicen que Kiev es el corazón del país, pero Lviv es el alma, acaso por su tormentosa historia. Ubicada a pocos kilómetros de la frontera con Polonia, Lviv es un imán turístico que atrae a dos millones de visitantes por año. Llegan tentados por su arquitectura renacentista y centroeuropea, sus innumerables iglesias y catedrales, sus festivales, museos, cafés y discotecas. Ubicada al este de Europa, y con más de 603.000 km2, Ucrania es el segundo país más grande de Europa luego de Rusia. Históricamente hablando se halla ubicada en una posición estratégica con fronteras pegadas a varios países europeos: Bielorrusia al noroeste, Polonia Eslovaquia y Hungría al oeste, Rumania y Moldavia al sudoeste, con la parte europea de Rusia al norte y la asiática del mismo país al este. Además de limitar con el Mar Negro y el Mar de Azov al sur. Ucrania es el mayor exportador de aceite de girasol del mundo. Produce desde el siglo XIX esta oleaginosa y actualmente posee un tercio de todo el girasol del planeta. En 2020 exportó la cantidad récord de casi 720.000 toneladas. Nuestro país, la Argentina, disputa con Turquía el tercer lugar de producción mundial.

Diversidad cultural

Ucrania se compone en 24 divisiones administrativas llamadas oblasts (provincias) y una región autónoma, Crimea, en disputa con Rusia desde el año 2014. Predominan en la Ucrania actual dos mundos culturales diferentes; el occidental, de influencia europea de idioma ucraniano, donde predomina como religión con rito grecolatino la autoridad del Vaticano, y por otro lado el este del país con gran influencia histórica de Rusia, de religión ortodoxa de rito ruso y donde más del 70% de la población tienen a la lengua rusa como idioma básico de comunicación. La ciudad capital y más poblada es Kiev, a ambos lados del río Niéper, que fluye de norte a sur hasta el Mar Negro. Kiev es la ciudad de las cúpulas doradas. Una de las más famosas es la del monasterio de San Miguel pero la más visitada es la de Santa Sofía, la catedral Patrimonio de la Humanidad y una joya del arte bizantino. Kiev está llena de monumentos como la Puerta Dorada de Kiev, antiguo acceso a la ciudad durante el siglo XI, el famoso Monumento a los Fundadores y el dedicado a la madre patria. En Kiev también se halla la estación de metro Arsenalna, de la línea Sviatoshynsko-Brovarska, la más profunda del mundo, construida a 105 metros bajo la tierra e inaugurada en 1960 durante la era soviética de Ucrania. El recorrido dura 5 minutos desde la superficie hasta los andenes, en un trayecto que consiste en dos tramos de escaleras eléctricas. La estación fue ideada como refugio nuclear, razón por la cual es tan profunda y contiene varios bunkers distribuidos en sus túneles.

Otras importantes ciudades son Járkov, la segunda ciudad ucraniana, ubicada en el nordeste del país, primera capital de la otrora república socialista soviética de Ucrania y actualmente principal centro industrializado. Odessa, llamada la perla del Mar Negro y el puerto marítimo de mayor importancia, fue fundada por Catalina la Grande en el año 1794, cuando tras derrotar a los otomanos la zona pasó a formar parte del Imperio Ruso.

Su nombre hace referencia a Odessos, un asentamiento griego sobre cuyas ruinas se creía (erróneamente) que se asentaba la nueva urbe. Durante el siglo XIX Odessa creció sin pausa gracias a su puerto comercial, atrayendo inmigrantes de orígenes muy diversos. En la actualidad es el principal destino turístico nacional y los ucranianos acuden en masa a disfrutar de sus playas, bares y restaurantes. Odessa no es solo un lugar de fiesta y cuenta con numerosos lugares de interés, como la galería Passaz; sus extensas Catacumbas (con un refugio nuclear de los años 50); o la Ópera, donde es posible asistir a una función por un precio accesible. Además, a un par de horas se encuentra el imponente Castillo de Akkerman, situado junto a la desembocadura del río Dniester. Dnipró, la cuarta ciudad más poblada de Ucrania, con aproximadamente un millón de habitantes, se encuentra en la parte oriental, a orillas del río Dniéper, del que procede el nombre actual de la ciudad, un río que divide Ucrania entre el este, donde predomina la cultura rusa; y el oeste, más próximo a Europa. Dnipró es el centro administrativo de la óblast de Dnipropetrovsk, sede de la industria armamentística del país.

Fue denominada Ekaterinoslav en pleno periodo de expansión del Imperio Ruso, que acababa de salir victorioso de la Guerra Ruso-Turca y había incorporado los territorios controlados por los cosacos. En tiempos de la URSS fue rebautizada como Dnipropetrovsk, en honor al líder del Partido Comunista Ucraniano. Y se convirtió en un centro industrial de primer orden, albergando la sede de Yuzhmash, la principal compañía estatal dedicada al diseño y fabricación de cohetes espaciales y misiles nucleares. Por este motivo la ciudad estuvo cerrada a cualquier visitante extranjero durante décadas, y todavía hoy su aspecto es claramente soviético. En el año 2014 los conflictos con Rusia en Crimea y la región del Donbas provocaron que el nombre se abreviara a Dnipro y se retirara una de las últimas estatuas de Lenin. Pero aún es posible contemplar numerosos ejemplos de arte soviético, entre los que destacan sus dos Circos, un Teatro de Verano o diferentes Memoriales.

La demografía de Ucrania está constituida en un 77,8% por ucranianos étnicos y un 17,3% de población de origen ruso. Los orígenes minoritarios son rumanos y moldavos, bielorrusos, tártaros, polacos, húngaros, búlgaros, judíos, griegos y gitanos.

Los montes Cárpatos

Los Cárpatos son una cadena montañosa que se extiende por Europa del Este a lo largo de 1.500 kilómetros. Casi la mitad está localizada en Rumanía, y su nombre evoca relatos de vampiros y castillos medievales. Pero el territorio de Ucrania también abarca una pequeña porción de los Cárpatos Orientales, habitada desde tiempos inmemoriales por los hutsul, un grupo étnico con una lengua y tradiciones diferentes al resto del país. Determinadas zonas están protegidas por el Parque Nacional de los Cárpatos, donde se encuentra el Monte Hoverla (2.061m), la cumbre más alta de Ucrania; o catalogadas como Reserva de la Biosfera por la Unesco. Cuentan con rutas de trekking que ofrecen paisajes insuperables. La mejor época para visitar los Montes Cárpatos es en verano (de junio a septiembre), cuando la nieve desaparece de los senderos y el clima facilita las cosas. Aunque a no confiarse: el tiempo cambia con rapidez y las tormentas son habituales. Se suceden allí varios pueblos con encanto, como Vorokhta, Yasinya o Rakhiv; y el monte Terentyn. Destinos ideales para excursionistas y esquiadores.

Chernobyl

La zona de exclusión de Chernobyl, junto a viviendas abandonadas, un lúgubre parque de atracciones y un enorme radar desde la madrugada del 26 de abril de 1986 cuando la central de Chernobyl, situada 120 km al norte de Kiev, se convirtió en el escenario del peor accidente nuclear de la historia. Durante una parada de mantenimiento del reactor número 4, se aprovechó para realizar un simulacro de un apagón eléctrico con la intención de mejorar la seguridad de las instalaciones. Pero el diseño defectuoso del reactor y una serie de errores humanos provocaron dos explosiones consecutivas que liberaron a la atmósfera grandes cantidades de uranio y grafito. Además el incendio posterior, que no pudo ser controlado hasta pasados 9 días, creó una nube de partículas radiactivas que se extendió por toda Europa a merced de los vientos. A causa del accidente Ucrania estableció una Zona de Exclusión, con un radio de 30 km alrededor del reactor, para evitar el libre acceso de la gente a los lugares más afectados por la contaminación radiactiva. Actualmente es posible visitar la Zona de forma segura, utilizando los servicios de alguna agencia local. Entre las principales atracciones se destacan la ciudad abandonada de Pripyat, la propia Central Nuclear y el inmenso Radar Duga-1. Una alternativa a los tours oficiales es convertirte en un Stalker, nombre proveniente de la novela de ciencia ficción “Roadside Picnic” (1971) que fue adaptada al cine en la película “Stalker” (1979) de Andrei Tarkovsky, donde sus protagonistas se adentran en zonas prohibidas en busca de objetos misteriosos. Grupos de jóvenes ucranianos acceden a la Zona de Exclusión de forma ilegal y es fácil encontrar alguna compañía que organiza este tipo de aventuras. Los Stalkers caminan de noche y se ocultan en edificios abandonados para esquivar la vigilancia policial. Si son descubiertos les aplican una multa económica leve y la expulsión de la Zona, pero seguro ya se endureció la normativa. Los lugares que se visitan en un tour oficial tienen niveles de radiactividad muy bajos a excepción de algún punto concreto, conocidos como Hotspots, donde apenas se pasan unos segundos. Además el guía del tour va equipado con un contador Geiger que permite conocer el nivel de la radiación. 

El Túnel del Amor

En comparación con otros lugares románticos, el Túnel del Amor en Ucrania es menos conocido. Se encuentra en la región de Klevan, en el oeste. Este túnel del amor es una línea de vías de ferrocarril industrial que conectan Klevan y Orzhiv. Se llama túnel porque los árboles verdes altos son curvados con un camino sinuoso que tiene 3 a 5 kilómetros de largo. Muchas parejas creen en los mitos de este destino romántico. Al cruzar el camino de rastreo, los sueños, las esperanzas y el amor puro se harán realidad. Desde Kiev hasta el Túnel del Amor se tarda cuatro horas con una distancia de 350 kilómetros. Parece como si este túnel de amor fuera interminable. Esta ilusión visual es la razón más probable por la que se dice que representa expectativas sobre la relación romántica de las parejas visitantes. Nadie requiere completar el viaje desde el punto de partida hasta la meta. Los visitantes pueden caminar tanto como puedan mientras disfrutan del canto de las aves silvestres. Aunque es hermoso durante todo el año, es mejor visitarlo a finales de primavera y mediados de otoño. El nombre Túnel del Amor fue dado por los residentes locales debido a que es como estar dentro de un cuento de hadas.

Tradiciones ucranianas

Pysanka es uno de los símbolos culturales y religiosos más destacados del pueblo ucranio. Pintar un huevo de Pascua tiene un significado profundo y proviene de la antigüedad. La creencia era que protegían la casa y a sus habitantes durante todo el año. Un antiguo arte eslavo de decoración de huevos, originado en los tiempos del paganismo, se transformó en la tradición cristiana a los huevos de Pascua. Símbolo de fecundidad, vida y renovación, en algunos países, como Ucrania, se convirtieron en objetos de culto, que aún hoy, adornan con una técnica muy especial. Antiguamente la Iglesia Católica no aconsejaba el consumo de huevos durante la Cuaresma. Pero las gallinas seguían poniendo huevos, ajenas a preceptos o normas religiosas. Por lo tanto, no quedaba más remedio que guardarlos. Sin embargo, el domingo de Resurrección, primer día en el que este precepto ya no regía, se convertía en la fecha señalada para compartir o regalar los huevos que no se habían consumido durante la Cuaresma. De esta forma, fue naciendo la costumbre, y ofrecer una canasta de huevos frescos era sin duda un magnífico detalle. Pero si además los huevos se coloreaban o se pintaban se convertían en un auténtico regalo. La Pysanka o la decoración del huevo de pascua ucraniano, atesora toda una extraordinaria historia de costumbres.

La palabra Pysanky proviene del verbo Pysaty que en ucraniano significa escribir. Las Pysanky son huevos escritos mediante símbolos ornamentales en diversos colores cuyo significado constituye una enseñanza histórica que se ha transmitido de una generación a otra por artesanos. Esta costumbre se prolongó en el tiempo. En el año 988 Ucrania acepta el cristianismo. Y la Iglesia acepta esta tradición cambiando el significado de algunos símbolos. Por ejemplo: el pez que era símbolo de salud y vida, pasó a ser el símbolo de Cristo. El triángulo que era la representación del aire, agua y fuego pasó a ser símbolo de la Trinidad, las cuadrículas que significaban tierra arada, pasaron a significar redes de apóstoles, que eran pescadores. Cada región de Ucrania tiene sus diseños básicos, sus colores y sus formas predominantes, que varían de un poblado a otro. En algunas regiones los diseños son netamente geométricos y en otros son más barrocos o florales. La mayoría de los símbolos son muy antiguos y son el resultado de la unión de los antepasados con la naturaleza, con el cosmos y con las leyes que rigen el movimiento del universo. De ahí, el poder protector que se les atribuía. La vyshyvanka (que significa bordado) o también conocida como sorochka (camisa del ucraniano) es la prenda de vestir tradicional de Ucrania mientras que los platos populares son el Borsch ucraniano con smetana, el Holodéts, Paska tradicional, Varényky rellenos de carne y servidos con cebollas fritas y crema agria. Y en Lviv, el ritual de la preparación y degustación del café forma parte de la cultura nacional, y no gratuitamente la ciudad es llamada la Viena ucraniana. Allí, una taza de café se asocia con un momento de tranquilidad en la vorágine de las actividades del día, o cuando se despierta por la mañana y precisa ordenar sus ideas para el día que comienza. La tradición de consumir café se asocia con el nombre del cosaco Yurij Kulchytsky. En 1863, en circunstancias en que los turcos rodearon Viena, Yurij salvó a la ciudad.

Se vistió con atuendo de los turcos, y logró atravesar las filas del ejército invasor, con el fin de llegar hasta los aliados y pedir ayuda para salvar Viena. Por este noble hecho Yurij Kulchytsky fue premiado generosamente por los vieneses, quienes le regalaron 300 bolsas de café turco. En honor a una buena despedida servid una Horilka, una bebida incolora que se destila principalmente a partir de cereales con aproximadamente un 40 por ciento de alcohol por volumen. Esta bebida alcohólica auténtica ucraniana es considerada un atributo esencial de cualquier fiesta. Horilka tiene su propio sabor específico, por lo que se debe consumir en un trago, sin beber. Como reza un viejo proverbio ucraniano: “El primer trago de horilka te levanta el ánimo ligeramente, el segundo te hace volar como un halcón, y luego cada trago vuelas feliz y libre como un pájaro”.

Oporto, una portuguesa juvenil, romántica y encantadora

Por Luis Giannini

Todo es novedoso, todas son ganas y entusiasmo cuando se viaja por placer, por diversión o aventura. Los viajeros suelen aprovechar el envión para sumar destinos cercanos y desconocidos cuando transitan. Así sucedió en Oporto, una ciudad pequeña, colorida y romántica, la segunda más importante de Portugal, y que tiene una población similar a la barcelonesa Hospitalet de Llobregat o a la madrileña Móstoles. Situada al norte, a unos 140 km de la frontera española, en esta anhelada escapada europea, fue evidente la competencia y rivalidad con la capital Lisboa, incluso hay un refrán: “Lisboa se divierte, Coimbra canta, Braga reza y Oporto trabaja”.

Luces de Oporto.

De movida la recomendación recae en un free tour para conocer la ciudad, comer algún plato típico como las francesinhas, y dedicar el resto del día (en agosto sí que fueron largas las jornadas) a pasear por la rua Santa Catarina, la Avenida de los Aliados o la estación de San Bento. Apurando rápido el tranco, se llega a Vila Nova de Gaia -cruzando el puente de Luis I- a visitar alguna de las bodegas de vino de Oporto. Son sólo un par de horas y la vista desde el otro lado del río es bellísima.

Un tranvía llamado deseo

En Oporto, los tranvías –elétricos do Porto– se han convertido en una atracción turística más que en un medio de transporte en sí mismo y de utilidad.  Diferente de lo que pasa en Lisboa, donde aún es empleado a diario por los habitantes de la ciudad. En Oporto, el tranvía es un medio de locomoción  histórico. Dar un paseo en los tranvías locales es una buena forma de ver los lugares emblemáticos de la ciudad trepados a la diversión y acompañados por el sonido del característico traqueteo. Hace unas décadas eran cientos los tranvías que circulaban a diario por Oporto, por sus desniveles y su trazado laberíntico, desde su puesta en funcionamiento en 1872.

Elètrico do Porto.

Con el tiempo, la mayoría de estas líneas quedaron en desuso debido al empuje de los autobuses y el metro. En la actualidad, la Línea 1 (Linha da Marginal) hace el trayecto entre el centro y el Jardim do Passeio Alegre, un viaje recomendable por lo pintoresco. La Línea 18 (Linha da Restauração) llega hasta las playas de Foz de Douro, por lo que resulta interesante como alternativa al bus. El tranvía Nº 22 es muy turístico  y realiza el recorrido por los lugares más famosos de la ciudad, entre los barrios de Carmo y Batalha. El Museo do Carro Eléctrico de Oporto recorre la historia y el desarrollo del tranvía desde sus orígenes y custodia vagones de tranvía de diferentes épocas. El elétrico do Porto, entretenida forma de ver los cielos abiertos.

Zumos exquisitos

Con olores y sabores de Ultramar, Oporto es tremendamente oceánica. De aspecto informal, los rellanos escarpados del Douro donde crecen las viñas, donde desemboca el río y donde también desaguan los vinos de Douro (de mesa) y de Oporto (vino generoso) que se producen en sus laderas, varias son las maneras para conocer este paisaje cultural, catalogado como Patrimonio Mundial: en automóvil, en tren, hasta en un crucero o, más incluso, ¡en helicóptero! Todas muy buenas y diferentes opciones.

Escaleras al cielo.

En un recorrido por los miradores que ofrecen las mejores postales, se debe cruzar el río de norte a sur y viceversa. Pero por el camino se admiran deslumbrantes paisajes ribereños, viñas, pueblos y aldeas hasta llegar a Miranda do Douro, donde el río ya entró en Portugal. No está de más reiterar este nombre propio, Vila Noba de Gaia, pues allí aguardan las bodegas en las que envejece el vino de Oporto, para degustar su inigualable y sabroso néctar. Aún se pueden ver allí los antiguos barcos rabelo, los únicos que transportaban el vino de las fincas productoras hasta la desembocadura antes de la construcción de los diferentes embalses que hicieron navegable el río. Porto, Oporto, Portus Cale, una ciudad inclasificable. Bella, hermosa, de pronto decae y se añeja en su refinamiento para resurgir cosmopolita. Una urbe de contrastes donde las viviendas casi medievales que observan el río conviven con la opulencia elitista de la Avenida dos Aliados y la Praça da Liberdade. Bancos, palacios barrocos y entidades financieras se asoman, -como el edificio neoclásico de la Bolsa- y gestionan las riquezas producidas por su robusta y pujante industria.

Mosaiquismo luso, patrimonio universal.

Un paseo en barco ofrece recorrer los 6 puentes para luego disfrutar de la muy exquisita cocina portuguesa, creativa y galardonada. Si la predisposición indica permanecer en Oporto, algunas excursiones a lugares cercanos y con mucho encanto como Guimarães y Braga o Aveiro y Costa Nova. Algunos tips, que nunca están de más: Muchas veces es complicado tarjetear en algunos restaurantes, por ejemplo, por lo que siempre resulta apropiado tener a mano dinerinho en efectivo. Y los platos que ponen sobre la mesa antes de comenzar la comida, quesitos, aceitunas, manteca o paté no son una cortesía y se pagan. ¿¡No pagarlos!? No tocarlos. Están acostumbrados a tratar con españoles así que no es necesario falar portugués. Oporto tiene muchas cuestas y calles adoquinadas por lo que hay que pensar en el calzado adecuado, más aún dado que la mayor parte de las atracciones turísticas se pueden visitar yendo a pie.

En la cima del sol y de las aguas.

Los hoteles Da Bolsa y Porto de Río tienen buena ubicación y son recomendables. Y recordar siempre que la vida es un viaje, quien viaja entonces vive dos veces. Oporto, un mercader cubierto de oro aguarda para llevarlos de paseo por la Ribeira extravagante, medieval y adoquinada. 

*La gestora cultural y productora de espectáculos Eliana Verduro, una argentina de Córdoba, a la que le apasiona viajar, colaboró para la realización de esta nota con fotografías de Oporto, desde Portugal. Instagram: @elymarverd

La dinámica Génova y sus múltiples facetas en la Liguria del norte italiano

Por Luis Giannini

luiggigiannini@hotmail.com

Un nuevo integrante de la cofradía marítima parte, en apacible andar, a un recorrido allende tal vez cualesquiera fronteras conocidas. Mientras tanto, los miembros de la tripulación con su aliento, motivación y buena onda contagian a los cruceristas que, recostados sobre las barandas de las cubiertas superiores del barco, toman fotografías, filman, agitan sus brazos. Bullangueros y efervescentes contingentes de turistas no paran; alegres van de un lado a otro dándole aún más color a un bellísimo anochecer mientras lenta, despaciosamente, el navío se despide del puerto de Génova, en la Liguria, la Riviera italiana.

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En el Noroeste de Italia, esta tierra de montañas imponentes y dulces colinas pintada por el verde de la maquia mediterránea se asoma sobre el mar con costas altas y abruptas. La Liguria, una región de múltiples facetas, diferentes pero inseparables que ofrecen un panorama de oportunidades para quienes la visiten. Naturaleza, mar, montaña, cultura pero también diversión en un amplio abanico de posibilidades.

Historia viva genovesa

A los pies de los montes Apeninos, la incansable Génova creció a lo largo de la costa en un espacio diríase estrecho, por lo cual los arquitectos encargados de su diseño debieron apelar a su mayor creatividad y especial conocimiento en la planificación de las construcciones. Es así, entonces, que las edificaciones genovesas se destacan por el aprovechamiento de todo el espacio disponible. Ello se aprecia y resulta por demás interesante al recorrer las callejuelas (i vicoli) de su grande y rico Centro Histórico. El Bigo, un ascensor panorámico ubicado en el área de Porto Antico, cerca del Acuario genovés y diseñado por el arquitecto Renzo Piano, ofrece a los viajeros una extraordinaria perspectiva aérea central de esta ciudad, que aún continúa teniendo uno de los puertos más importantes de Europa.

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Elegida la capital europea de la cultura en 2004, Génova atrae negocio y turismo, arte y arquitectura. Aunque depende mucho de las industrias, posee una fuerte impronta histórica, donde se pueden seguir las huellas de sus habitantes desde los etruscos hasta la actualidad. Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco en 2006, el centro de Génova converge alrededor de La Strade Nuove (hoy Via Garibaldi), obra de Galeazzo Alessi y Bernardino Cantoni y supuso el primer ejemplo europeo de un proyecto de desarrollo urbano erigido por encargo de una autoridad pública. Hacia mediados del siglo XVI, la nobleza genovesa ostentaba uno de los mayores poderes económicos y financieros del continente. La manera que tuvieron de plasmarlo en la estética de Génova fue la creación de un nuevo barrio señorial con palacios renacentistas y barrocos conocidos como los Palazzi dei Rolli, los que permiten entrelazar una ruta para conocer al detalle el centro de la ciudad y el poder económico que atesoró. Algunos de los más destacados son el Palacio Blanco (Palazzo Bianco); el Palacio Rojo (Palazzo Rosso); el Palazzo Tursi y el Palacio Municipal, sede del Ayuntamiento, erigido en 1564. El Palazzo Rosso reconvertido en casa-museo está ricamente decorado con pinturas de ilustres artistas como Van Dyck, Dürer, Veronese o Guercino, mientras que el Palazzo Bianco posee la pinacoteca más importante de la Liguria, con obras de Rubens o Caravaggio, entre otros.

Un juvenil Cristóbal Colón

Otro de los espacios emblemáticos de Génova es la Piazza de Ferrari, proyectada en la segunda mitad del siglo XIX, alrededor de la cual se encuentran la Opera, el Palacio Ducal. El bullicio y su intenso tráfico no fueron inconveniente para una de las zonas más elegantes de Génova. No muy alejada, en dirección a la Porta Soprana y las antiguas murallas de la ciudad, se halla una casa (museo), en realidad una reconstrucción del siglo XVIII, ya que bombardeos de tropas francesas la habían destruido durante la guerra. Cristóbal Colón habría morado en ella durante sus años juveniles e inmediatamente anexo, en un pequeño jardín, encontramos el claustro del desaparecido convento de Sant’Andrea. Apenas parpadear se llega a Piazza Matteotti con el Palazzo Ducale, el imponente palacio sede del gobierno de la República en el siglo XVI y que fuera remodelado con un estilo neoclásico en el siglo XVIII, luego de un devastador incendio.

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Actualmente es galería de exposiciones y actividades culturales y su Torre del Popolo, conocida como Grimaldina, se puede visitar y forma parte del skyline de Génova.

Dinámica, moderna, animada

La ciudad de Génova ha sabido mirar a la modernidad, aspecto que se manifiesta en la realización de nuevos edificios y en la restauración de edificios preexistentes. En la zona del Puerto Antiguo, por ejemplo, se puede visitar el Acuario, uno de los mayores de Europa, con los edificios futuristas de la Bolla y del Bigo. En los últimos años ha sido sede de numerosos eventos turísticos, musicales, culturales y deportivos que la hacen aún más vivaz y animada. Paseando por Génova y sus alrededores es fácil encontrarse con numerosas villas, reminiscencias de los bellos tiempos de su preponderancia, como la Villa del Príncipe, el Palacio de Andrea Doria y Villa Saluzzo Bombrini, llamada “Paradiso”. Otros lugares de interés incluyen la catedral de San Lorenzo (Cattedrale di San Lorenzo), reconstruida entre los siglos XI y XII; el viejo puerto (Porto Antico), transformado en un centro comercial por el arquitecto Renzo Piano, y el famoso cementerio de Staglieno, conocido por sus monumentos y estatuas. El Museo d’Arte Orientale tiene una de las más amplias colecciones de arte oriental de Europa mientras el castillo D’Albertis, en el pasado el hogar del explorador Enrico Alberto D’Albertis, actualmente alberga el Museo de las Culturas del Mundo. El antiguo faro, llamado la Torre della Lanterna es el símbolo de la ciudad y el Boccadasse es un barrio pintoresco de pescadores en su parte oriental.

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Principal puerto de Italia, Génova ha gozado de un desarrollo costero de casi 35 kilómetros, por lo que es casi una obligación efectuar un recorrido a lo largo de su paseo marítimo, saboreando típicos entrantes de pescado y exquisita comida despachada en puestos ambulantes ubicados en muchas de sus esquinas. ¡Una deliciosa focaccia de queso y un cono de pescado frito! Forman parte de la historia ciudadana junto claro está a los platos más tradicionales en sitios gourmet, en lugares históricos pero también en los bares más modernos de la ciudad, descubriendo la innovación culinaria genovesa. También desde aquí se puede llegar a las cercanas y maravillosas localidades de la Riviera de Poniente y la Riviera de Levante: Portofino, San Remo y Camogli. Y alargando un poco más hasta el magnífico Parque de las Cinco Tierras, Patrimonio Unesco desde 1997. Por su lado, los amantes de la navegación tienen una cita cada año ya que el Salone Nautico, importante feria de barcos a motor y veleros, reúne a quienes practican esta actividad, provenientes de todo el mundo.

¡La Italia antártica!

Un verdadero hallazgo, digno de genuina curiosidad resultó el Museo de la Antártida. Sucede que parecía insólito en un país del Mediterráneo, pero en realidad debe recordarse que Italia cuenta con una base en la Antártida, y la aproximación a las expediciones, la supervivencia y la formación del Polo Sur resultan de lo más instructivas.

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Por su parte, el Museo del Mar Galata es sin duda completísimo, y en su género es uno de los más importantes del mundo, con un recorrido histórico que va desde la formación de la ciudad, el apogeo de la República de Génova en la Edad Media y un muy interesante recorrido por la historia de la emigración a América en los siglos XIX y XX, que además resulta divertido por el enfoque teatral que le han agregado. Sin olvidar las menciones que hace a la otra inmigración, la que llega a Italia (y Europa en general). Como actividad complementaria, en el dique de la entrada del Museo del Mar está el submarino Nazario Saurio, empleado por la marina italiana y que permite una visita a sus estrechos espacios. El mar y el puerto son el escenario de gran parte de la vida genovesa. Génova, junto con el de Marsella, son los más importantes del Mediterráneo por tráfico de mercancías y movimiento de pasajeros.

Fútbol en todas partes

Unos aficionados cantan y cantan. Parece que les dieron un buen pesto a sus rivales, como se decía antiguamente, lo cual lleva a dos cuestiones: la primera que en Génova se come requetebién y desde luego más barato que en otras ciudades, donde la afluencia de turistas ha encarecido la comida. La variedad de platos con mariscos y pescados es muy apetecible ya que en las recetas emplean mucho el pesto (pesto genovese) hasta en la pizza y en las pastas por supuesto. Y la otra es que mientras aquí se celebra el famoso Derby della Lanterna (en castellano: “Derbi de la linterna”), o clásico de Génova, entre el U. C. Sampdoria y el Genoa C. F. C., los clubes de fútbol más importantes de la ciudad, en la Argentina es conocido el origen genovés boquense, con un anecdotario que explica mucho de su actual fisonomía ya que los inmigrantes desembarcaron ahí mismo, en la boca del Riachuelo, y son los verdaderos y principales protagonistas de cualquier explicación que se quiera ensayar sobre la fisonomía de uno de los barrios más populares, coloridos y pintorescos de Buenos Aires.

La memoria guarda imágenes, instantes, momentos. Puede ser una mujer o un hombre, que miran a su alrededor tal vez buscando hacer amigos. O de quienes en un bar beben inmediatamente un trago, mientras conversan relajados. De los que escuchan música y sueñan. De privilegiadas parejas que ríen y se abrazan. Y entonces aparece el celebrado recuerdo de la inauguración nocturna de hace unos años, de un magnífico barco, cuya madrina, la actriz Sophia Loren, fue la encargada de bautizarlo mientras sonaba la romántica melodía compuesta por uno de los más grandes músicos italianos, el inolvidable Ennio Morricone, en la espléndida ligur de la otrora República de Génova.

La Serenidad aristocrática de la República de San Marino

San Marino 2El quinto estado más pequeño del mundo es también la más antigua y soberana República. De acuerdo con la tradición, fue fundado en el año 301 cuando un cantero cristiano llamado Marinus el Dálmata dejó la isla de Arbepara escapar de la persecución anticristiana del emperador Diocleciano. Entonces, Marinus se ocultó en la cima de los más de 700 metros del monte más alto, el Titano,y allí fundó una pequeña comunidad cristiana: la actual Serenísima República de San Marino. Seguir leyendo

De Túnez a Barcelona, en el mar rodeado de puertos (Parte II)

El Preziosa en TúnezUn aspecto destacado de este itinerario del MSC Preziosa fue la escala en La Goulette, en Túnez. La visita allí a su museo más famoso, el Museo Nacional del Bardo, permitió reconocer la mayor colección del mundo de mosaicos romanos. Cortados en grandes trozos fueron traídos hasta aquí desde todo el norte de África. La mayoría data de los siglos I a IV dC. Curiosamente, los mosaicos del siglo IV no son muy cualificados. Seguir leyendo