Oporto, una portuguesa juvenil, romántica y encantadora

Por Luis Giannini

Todo es novedoso, todas son ganas y entusiasmo cuando se viaja por placer, por diversión o aventura. Los viajeros suelen aprovechar el envión para sumar destinos cercanos y desconocidos cuando transitan. Así sucedió en Oporto, una ciudad pequeña, colorida y romántica, la segunda más importante de Portugal, y que tiene una población similar a la barcelonesa Hospitalet de Llobregat o a la madrileña Móstoles. Situada al norte, a unos 140 km de la frontera española, en esta anhelada escapada europea, fue evidente la competencia y rivalidad con la capital Lisboa, incluso hay un refrán: “Lisboa se divierte, Coimbra canta, Braga reza y Oporto trabaja”.

Luces de Oporto.

De movida la recomendación recae en un free tour para conocer la ciudad, comer algún plato típico como las francesinhas, y dedicar el resto del día (en agosto sí que fueron largas las jornadas) a pasear por la rua Santa Catarina, la Avenida de los Aliados o la estación de San Bento. Apurando rápido el tranco, se llega a Vila Nova de Gaia -cruzando el puente de Luis I- a visitar alguna de las bodegas de vino de Oporto. Son sólo un par de horas y la vista desde el otro lado del río es bellísima.

Un tranvía llamado deseo

En Oporto, los tranvías –elétricos do Porto– se han convertido en una atracción turística más que en un medio de transporte en sí mismo y de utilidad.  Diferente de lo que pasa en Lisboa, donde aún es empleado a diario por los habitantes de la ciudad. En Oporto, el tranvía es un medio de locomoción  histórico. Dar un paseo en los tranvías locales es una buena forma de ver los lugares emblemáticos de la ciudad trepados a la diversión y acompañados por el sonido del característico traqueteo. Hace unas décadas eran cientos los tranvías que circulaban a diario por Oporto, por sus desniveles y su trazado laberíntico, desde su puesta en funcionamiento en 1872.

Elètrico do Porto.

Con el tiempo, la mayoría de estas líneas quedaron en desuso debido al empuje de los autobuses y el metro. En la actualidad, la Línea 1 (Linha da Marginal) hace el trayecto entre el centro y el Jardim do Passeio Alegre, un viaje recomendable por lo pintoresco. La Línea 18 (Linha da Restauração) llega hasta las playas de Foz de Douro, por lo que resulta interesante como alternativa al bus. El tranvía Nº 22 es muy turístico  y realiza el recorrido por los lugares más famosos de la ciudad, entre los barrios de Carmo y Batalha. El Museo do Carro Eléctrico de Oporto recorre la historia y el desarrollo del tranvía desde sus orígenes y custodia vagones de tranvía de diferentes épocas. El elétrico do Porto, entretenida forma de ver los cielos abiertos.

Zumos exquisitos

Con olores y sabores de Ultramar, Oporto es tremendamente oceánica. De aspecto informal, los rellanos escarpados del Douro donde crecen las viñas, donde desemboca el río y donde también desaguan los vinos de Douro (de mesa) y de Oporto (vino generoso) que se producen en sus laderas, varias son las maneras para conocer este paisaje cultural, catalogado como Patrimonio Mundial: en automóvil, en tren, hasta en un crucero o, más incluso, ¡en helicóptero! Todas muy buenas y diferentes opciones.

Escaleras al cielo.

En un recorrido por los miradores que ofrecen las mejores postales, se debe cruzar el río de norte a sur y viceversa. Pero por el camino se admiran deslumbrantes paisajes ribereños, viñas, pueblos y aldeas hasta llegar a Miranda do Douro, donde el río ya entró en Portugal. No está de más reiterar este nombre propio, Vila Noba de Gaia, pues allí aguardan las bodegas en las que envejece el vino de Oporto, para degustar su inigualable y sabroso néctar. Aún se pueden ver allí los antiguos barcos rabelo, los únicos que transportaban el vino de las fincas productoras hasta la desembocadura antes de la construcción de los diferentes embalses que hicieron navegable el río. Porto, Oporto, Portus Cale, una ciudad inclasificable. Bella, hermosa, de pronto decae y se añeja en su refinamiento para resurgir cosmopolita. Una urbe de contrastes donde las viviendas casi medievales que observan el río conviven con la opulencia elitista de la Avenida dos Aliados y la Praça da Liberdade. Bancos, palacios barrocos y entidades financieras se asoman, -como el edificio neoclásico de la Bolsa- y gestionan las riquezas producidas por su robusta y pujante industria.

Mosaiquismo luso, patrimonio universal.

Un paseo en barco ofrece recorrer los 6 puentes para luego disfrutar de la muy exquisita cocina portuguesa, creativa y galardonada. Si la predisposición indica permanecer en Oporto, algunas excursiones a lugares cercanos y con mucho encanto como Guimarães y Braga o Aveiro y Costa Nova. Algunos tips, que nunca están de más: Muchas veces es complicado tarjetear en algunos restaurantes, por ejemplo, por lo que siempre resulta apropiado tener a mano dinerinho en efectivo. Y los platos que ponen sobre la mesa antes de comenzar la comida, quesitos, aceitunas, manteca o paté no son una cortesía y se pagan. ¿¡No pagarlos!? No tocarlos. Están acostumbrados a tratar con españoles así que no es necesario falar portugués. Oporto tiene muchas cuestas y calles adoquinadas por lo que hay que pensar en el calzado adecuado, más aún dado que la mayor parte de las atracciones turísticas se pueden visitar yendo a pie.

En la cima del sol y de las aguas.

Los hoteles Da Bolsa y Porto de Río tienen buena ubicación y son recomendables. Y recordar siempre que la vida es un viaje, quien viaja entonces vive dos veces. Oporto, un mercader cubierto de oro aguarda para llevarlos de paseo por la Ribeira extravagante, medieval y adoquinada. 

*La gestora cultural y productora de espectáculos Eliana Verduro, una argentina de Córdoba, a la que le apasiona viajar, colaboró para la realización de esta nota con fotografías de Oporto, desde Portugal. Instagram: @elymarverd

La dinámica Génova y sus múltiples facetas en la Liguria del norte italiano

Por Luis Giannini

luiggigiannini@hotmail.com

Un nuevo integrante de la cofradía marítima parte, en apacible andar, a un recorrido allende tal vez cualesquiera fronteras conocidas. Mientras tanto, los miembros de la tripulación con su aliento, motivación y buena onda contagian a los cruceristas que, recostados sobre las barandas de las cubiertas superiores del barco, toman fotografías, filman, agitan sus brazos. Bullangueros y efervescentes contingentes de turistas no paran; alegres van de un lado a otro dándole aún más color a un bellísimo anochecer mientras lenta, despaciosamente, el navío se despide del puerto de Génova, en la Liguria, la Riviera italiana.

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En el Noroeste de Italia, esta tierra de montañas imponentes y dulces colinas pintada por el verde de la maquia mediterránea se asoma sobre el mar con costas altas y abruptas. La Liguria, una región de múltiples facetas, diferentes pero inseparables que ofrecen un panorama de oportunidades para quienes la visiten. Naturaleza, mar, montaña, cultura pero también diversión en un amplio abanico de posibilidades.

Historia viva genovesa

A los pies de los montes Apeninos, la incansable Génova creció a lo largo de la costa en un espacio diríase estrecho, por lo cual los arquitectos encargados de su diseño debieron apelar a su mayor creatividad y especial conocimiento en la planificación de las construcciones. Es así, entonces, que las edificaciones genovesas se destacan por el aprovechamiento de todo el espacio disponible. Ello se aprecia y resulta por demás interesante al recorrer las callejuelas (i vicoli) de su grande y rico Centro Histórico. El Bigo, un ascensor panorámico ubicado en el área de Porto Antico, cerca del Acuario genovés y diseñado por el arquitecto Renzo Piano, ofrece a los viajeros una extraordinaria perspectiva aérea central de esta ciudad, que aún continúa teniendo uno de los puertos más importantes de Europa.

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Elegida la capital europea de la cultura en 2004, Génova atrae negocio y turismo, arte y arquitectura. Aunque depende mucho de las industrias, posee una fuerte impronta histórica, donde se pueden seguir las huellas de sus habitantes desde los etruscos hasta la actualidad. Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco en 2006, el centro de Génova converge alrededor de La Strade Nuove (hoy Via Garibaldi), obra de Galeazzo Alessi y Bernardino Cantoni y supuso el primer ejemplo europeo de un proyecto de desarrollo urbano erigido por encargo de una autoridad pública. Hacia mediados del siglo XVI, la nobleza genovesa ostentaba uno de los mayores poderes económicos y financieros del continente. La manera que tuvieron de plasmarlo en la estética de Génova fue la creación de un nuevo barrio señorial con palacios renacentistas y barrocos conocidos como los Palazzi dei Rolli, los que permiten entrelazar una ruta para conocer al detalle el centro de la ciudad y el poder económico que atesoró. Algunos de los más destacados son el Palacio Blanco (Palazzo Bianco); el Palacio Rojo (Palazzo Rosso); el Palazzo Tursi y el Palacio Municipal, sede del Ayuntamiento, erigido en 1564. El Palazzo Rosso reconvertido en casa-museo está ricamente decorado con pinturas de ilustres artistas como Van Dyck, Dürer, Veronese o Guercino, mientras que el Palazzo Bianco posee la pinacoteca más importante de la Liguria, con obras de Rubens o Caravaggio, entre otros.

Un juvenil Cristóbal Colón

Otro de los espacios emblemáticos de Génova es la Piazza de Ferrari, proyectada en la segunda mitad del siglo XIX, alrededor de la cual se encuentran la Opera, el Palacio Ducal. El bullicio y su intenso tráfico no fueron inconveniente para una de las zonas más elegantes de Génova. No muy alejada, en dirección a la Porta Soprana y las antiguas murallas de la ciudad, se halla una casa (museo), en realidad una reconstrucción del siglo XVIII, ya que bombardeos de tropas francesas la habían destruido durante la guerra. Cristóbal Colón habría morado en ella durante sus años juveniles e inmediatamente anexo, en un pequeño jardín, encontramos el claustro del desaparecido convento de Sant’Andrea. Apenas parpadear se llega a Piazza Matteotti con el Palazzo Ducale, el imponente palacio sede del gobierno de la República en el siglo XVI y que fuera remodelado con un estilo neoclásico en el siglo XVIII, luego de un devastador incendio.

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Actualmente es galería de exposiciones y actividades culturales y su Torre del Popolo, conocida como Grimaldina, se puede visitar y forma parte del skyline de Génova.

Dinámica, moderna, animada

La ciudad de Génova ha sabido mirar a la modernidad, aspecto que se manifiesta en la realización de nuevos edificios y en la restauración de edificios preexistentes. En la zona del Puerto Antiguo, por ejemplo, se puede visitar el Acuario, uno de los mayores de Europa, con los edificios futuristas de la Bolla y del Bigo. En los últimos años ha sido sede de numerosos eventos turísticos, musicales, culturales y deportivos que la hacen aún más vivaz y animada. Paseando por Génova y sus alrededores es fácil encontrarse con numerosas villas, reminiscencias de los bellos tiempos de su preponderancia, como la Villa del Príncipe, el Palacio de Andrea Doria y Villa Saluzzo Bombrini, llamada “Paradiso”. Otros lugares de interés incluyen la catedral de San Lorenzo (Cattedrale di San Lorenzo), reconstruida entre los siglos XI y XII; el viejo puerto (Porto Antico), transformado en un centro comercial por el arquitecto Renzo Piano, y el famoso cementerio de Staglieno, conocido por sus monumentos y estatuas. El Museo d’Arte Orientale tiene una de las más amplias colecciones de arte oriental de Europa mientras el castillo D’Albertis, en el pasado el hogar del explorador Enrico Alberto D’Albertis, actualmente alberga el Museo de las Culturas del Mundo. El antiguo faro, llamado la Torre della Lanterna es el símbolo de la ciudad y el Boccadasse es un barrio pintoresco de pescadores en su parte oriental.

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Principal puerto de Italia, Génova ha gozado de un desarrollo costero de casi 35 kilómetros, por lo que es casi una obligación efectuar un recorrido a lo largo de su paseo marítimo, saboreando típicos entrantes de pescado y exquisita comida despachada en puestos ambulantes ubicados en muchas de sus esquinas. ¡Una deliciosa focaccia de queso y un cono de pescado frito! Forman parte de la historia ciudadana junto claro está a los platos más tradicionales en sitios gourmet, en lugares históricos pero también en los bares más modernos de la ciudad, descubriendo la innovación culinaria genovesa. También desde aquí se puede llegar a las cercanas y maravillosas localidades de la Riviera de Poniente y la Riviera de Levante: Portofino, San Remo y Camogli. Y alargando un poco más hasta el magnífico Parque de las Cinco Tierras, Patrimonio Unesco desde 1997. Por su lado, los amantes de la navegación tienen una cita cada año ya que el Salone Nautico, importante feria de barcos a motor y veleros, reúne a quienes practican esta actividad, provenientes de todo el mundo.

¡La Italia antártica!

Un verdadero hallazgo, digno de genuina curiosidad resultó el Museo de la Antártida. Sucede que parecía insólito en un país del Mediterráneo, pero en realidad debe recordarse que Italia cuenta con una base en la Antártida, y la aproximación a las expediciones, la supervivencia y la formación del Polo Sur resultan de lo más instructivas.

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Por su parte, el Museo del Mar Galata es sin duda completísimo, y en su género es uno de los más importantes del mundo, con un recorrido histórico que va desde la formación de la ciudad, el apogeo de la República de Génova en la Edad Media y un muy interesante recorrido por la historia de la emigración a América en los siglos XIX y XX, que además resulta divertido por el enfoque teatral que le han agregado. Sin olvidar las menciones que hace a la otra inmigración, la que llega a Italia (y Europa en general). Como actividad complementaria, en el dique de la entrada del Museo del Mar está el submarino Nazario Saurio, empleado por la marina italiana y que permite una visita a sus estrechos espacios. El mar y el puerto son el escenario de gran parte de la vida genovesa. Génova, junto con el de Marsella, son los más importantes del Mediterráneo por tráfico de mercancías y movimiento de pasajeros.

Fútbol en todas partes

Unos aficionados cantan y cantan. Parece que les dieron un buen pesto a sus rivales, como se decía antiguamente, lo cual lleva a dos cuestiones: la primera que en Génova se come requetebién y desde luego más barato que en otras ciudades, donde la afluencia de turistas ha encarecido la comida. La variedad de platos con mariscos y pescados es muy apetecible ya que en las recetas emplean mucho el pesto (pesto genovese) hasta en la pizza y en las pastas por supuesto. Y la otra es que mientras aquí se celebra el famoso Derby della Lanterna (en castellano: “Derbi de la linterna”), o clásico de Génova, entre el U. C. Sampdoria y el Genoa C. F. C., los clubes de fútbol más importantes de la ciudad, en la Argentina es conocido el origen genovés boquense, con un anecdotario que explica mucho de su actual fisonomía ya que los inmigrantes desembarcaron ahí mismo, en la boca del Riachuelo, y son los verdaderos y principales protagonistas de cualquier explicación que se quiera ensayar sobre la fisonomía de uno de los barrios más populares, coloridos y pintorescos de Buenos Aires.

La memoria guarda imágenes, instantes, momentos. Puede ser una mujer o un hombre, que miran a su alrededor tal vez buscando hacer amigos. O de quienes en un bar beben inmediatamente un trago, mientras conversan relajados. De los que escuchan música y sueñan. De privilegiadas parejas que ríen y se abrazan. Y entonces aparece el celebrado recuerdo de la inauguración nocturna de hace unos años, de un magnífico barco, cuya madrina, la actriz Sophia Loren, fue la encargada de bautizarlo mientras sonaba la romántica melodía compuesta por uno de los más grandes músicos italianos, el inolvidable Ennio Morricone, en la espléndida ligur de la otrora República de Génova.

La Serenidad aristocrática de la República de San Marino

San Marino 2El quinto estado más pequeño del mundo es también la más antigua y soberana República. De acuerdo con la tradición, fue fundado en el año 301 cuando un cantero cristiano llamado Marinus el Dálmata dejó la isla de Arbepara escapar de la persecución anticristiana del emperador Diocleciano. Entonces, Marinus se ocultó en la cima de los más de 700 metros del monte más alto, el Titano,y allí fundó una pequeña comunidad cristiana: la actual Serenísima República de San Marino. Seguir leyendo

De Túnez a Barcelona, en el mar rodeado de puertos (Parte II)

El Preziosa en TúnezUn aspecto destacado de este itinerario del MSC Preziosa fue la escala en La Goulette, en Túnez. La visita allí a su museo más famoso, el Museo Nacional del Bardo, permitió reconocer la mayor colección del mundo de mosaicos romanos. Cortados en grandes trozos fueron traídos hasta aquí desde todo el norte de África. La mayoría data de los siglos I a IV dC. Curiosamente, los mosaicos del siglo IV no son muy cualificados. Seguir leyendo

De Génova a Messina, en el mar rodeado de puertos (Parte I)

Crucero PreziosaEl buque MSC Preziosa es uno de los más nuevos de la flota de MSC Cruceros. A las novedades en diseño y servicios, los 1.390 miembros de la tripulación con su aliento, motivación y buena onda le agregan un plus a lo referido al confort y a la tranquilidad que se disfrutarán en cualquiera de los itinerarios del crucero Preziosa. Miles de huéspedes recorrerán las múltiples opciones de diversión, relax y gastronomía esparcidas por los diferentes decks, designada su ubicación con el nombre de diversos tipos de piedras preciosas. Con certeza, el Logbook o diario de navegación registrará este apacible andar de este integrante de la cofradía marítima que pesa 140.000 toneladas, mide 333 metros de eslora, 38 metros de manga y hospeda a 4.345 pasajeros en sus más de 30.000 m2 de espacio público. Seguir leyendo