Oporto, una portuguesa juvenil, romántica y encantadora

Por Luis Giannini

Todo es novedoso, todas son ganas y entusiasmo cuando se viaja por placer, por diversión o aventura. Los viajeros suelen aprovechar el envión para sumar destinos cercanos y desconocidos cuando transitan. Así sucedió en Oporto, una ciudad pequeña, colorida y romántica, la segunda más importante de Portugal, y que tiene una población similar a la barcelonesa Hospitalet de Llobregat o a la madrileña Móstoles. Situada al norte, a unos 140 km de la frontera española, en esta anhelada escapada europea, fue evidente la competencia y rivalidad con la capital Lisboa, incluso hay un refrán: “Lisboa se divierte, Coimbra canta, Braga reza y Oporto trabaja”.

Luces de Oporto.

De movida la recomendación recae en un free tour para conocer la ciudad, comer algún plato típico como las francesinhas, y dedicar el resto del día (en agosto sí que fueron largas las jornadas) a pasear por la rua Santa Catarina, la Avenida de los Aliados o la estación de San Bento. Apurando rápido el tranco, se llega a Vila Nova de Gaia -cruzando el puente de Luis I- a visitar alguna de las bodegas de vino de Oporto. Son sólo un par de horas y la vista desde el otro lado del río es bellísima.

Un tranvía llamado deseo

En Oporto, los tranvías –elétricos do Porto– se han convertido en una atracción turística más que en un medio de transporte en sí mismo y de utilidad.  Diferente de lo que pasa en Lisboa, donde aún es empleado a diario por los habitantes de la ciudad. En Oporto, el tranvía es un medio de locomoción  histórico. Dar un paseo en los tranvías locales es una buena forma de ver los lugares emblemáticos de la ciudad trepados a la diversión y acompañados por el sonido del característico traqueteo. Hace unas décadas eran cientos los tranvías que circulaban a diario por Oporto, por sus desniveles y su trazado laberíntico, desde su puesta en funcionamiento en 1872.

Elètrico do Porto.

Con el tiempo, la mayoría de estas líneas quedaron en desuso debido al empuje de los autobuses y el metro. En la actualidad, la Línea 1 (Linha da Marginal) hace el trayecto entre el centro y el Jardim do Passeio Alegre, un viaje recomendable por lo pintoresco. La Línea 18 (Linha da Restauração) llega hasta las playas de Foz de Douro, por lo que resulta interesante como alternativa al bus. El tranvía Nº 22 es muy turístico  y realiza el recorrido por los lugares más famosos de la ciudad, entre los barrios de Carmo y Batalha. El Museo do Carro Eléctrico de Oporto recorre la historia y el desarrollo del tranvía desde sus orígenes y custodia vagones de tranvía de diferentes épocas. El elétrico do Porto, entretenida forma de ver los cielos abiertos.

Zumos exquisitos

Con olores y sabores de Ultramar, Oporto es tremendamente oceánica. De aspecto informal, los rellanos escarpados del Douro donde crecen las viñas, donde desemboca el río y donde también desaguan los vinos de Douro (de mesa) y de Oporto (vino generoso) que se producen en sus laderas, varias son las maneras para conocer este paisaje cultural, catalogado como Patrimonio Mundial: en automóvil, en tren, hasta en un crucero o, más incluso, ¡en helicóptero! Todas muy buenas y diferentes opciones.

Escaleras al cielo.

En un recorrido por los miradores que ofrecen las mejores postales, se debe cruzar el río de norte a sur y viceversa. Pero por el camino se admiran deslumbrantes paisajes ribereños, viñas, pueblos y aldeas hasta llegar a Miranda do Douro, donde el río ya entró en Portugal. No está de más reiterar este nombre propio, Vila Noba de Gaia, pues allí aguardan las bodegas en las que envejece el vino de Oporto, para degustar su inigualable y sabroso néctar. Aún se pueden ver allí los antiguos barcos rabelo, los únicos que transportaban el vino de las fincas productoras hasta la desembocadura antes de la construcción de los diferentes embalses que hicieron navegable el río. Porto, Oporto, Portus Cale, una ciudad inclasificable. Bella, hermosa, de pronto decae y se añeja en su refinamiento para resurgir cosmopolita. Una urbe de contrastes donde las viviendas casi medievales que observan el río conviven con la opulencia elitista de la Avenida dos Aliados y la Praça da Liberdade. Bancos, palacios barrocos y entidades financieras se asoman, -como el edificio neoclásico de la Bolsa- y gestionan las riquezas producidas por su robusta y pujante industria.

Mosaiquismo luso, patrimonio universal.

Un paseo en barco ofrece recorrer los 6 puentes para luego disfrutar de la muy exquisita cocina portuguesa, creativa y galardonada. Si la predisposición indica permanecer en Oporto, algunas excursiones a lugares cercanos y con mucho encanto como Guimarães y Braga o Aveiro y Costa Nova. Algunos tips, que nunca están de más: Muchas veces es complicado tarjetear en algunos restaurantes, por ejemplo, por lo que siempre resulta apropiado tener a mano dinerinho en efectivo. Y los platos que ponen sobre la mesa antes de comenzar la comida, quesitos, aceitunas, manteca o paté no son una cortesía y se pagan. ¿¡No pagarlos!? No tocarlos. Están acostumbrados a tratar con españoles así que no es necesario falar portugués. Oporto tiene muchas cuestas y calles adoquinadas por lo que hay que pensar en el calzado adecuado, más aún dado que la mayor parte de las atracciones turísticas se pueden visitar yendo a pie.

En la cima del sol y de las aguas.

Los hoteles Da Bolsa y Porto de Río tienen buena ubicación y son recomendables. Y recordar siempre que la vida es un viaje, quien viaja entonces vive dos veces. Oporto, un mercader cubierto de oro aguarda para llevarlos de paseo por la Ribeira extravagante, medieval y adoquinada. 

*La gestora cultural y productora de espectáculos Eliana Verduro, una argentina de Córdoba, a la que le apasiona viajar, colaboró para la realización de esta nota con fotografías de Oporto, desde Portugal. Instagram: @elymarverd

LA HOSPITALIDAD TURÍSTICA DE SERGIPE, EN EL NORDESTE BRASILEÑO

Por Luis Giannini

luiggigiannini@hotmail.com

De pequeña extensión pero muy grande en su diversidad cultural y bellezas naturales, Sergipe surge como una interesante opción turística en el Nordeste de Brasil. Las cortas distancias entre sus atracciones facilitan el andar de quienes arriban a este acogedor estado, ya que los visitantes pueden hospedarse en Aracaju, -una ciudad que aúna modernidad y tranquilidad campesina-, para desde allí emprender numerosos y agradables itinerarios.

«Vamos a la playa.»

Amplias vías públicas, gentes hospitalarias, bellas artesanías junto a deliciosa gastronomía, cubierta por la amorosa y romántica melodía de un forró, pueden disfrutarse en la capital de Sergipe. Un acordeón, un triángulo, una zabumba, esta combinación fue definida por Luiz Gonzaga, considerado el creador del estilo original,  como la base en los inicios del forró, aunque se incorporan en ocasiones el violín, flauta, pandeiro, bajo, cavaquinho y guitarra acústica. El forró se ha convertido en una mezcla de distintos bailes como salsa, samba y el tango, entre otros. ​De nacimiento nordestino, con el paso del tiempo y su expansión por todo Brasil, las letras de las canciones han ido cambiando y evolucionando. Hoy, influencias urbanas mediante, las letras tratan más sobre el amor y los romances entre las personas.

El nordestino sosiego de Sergipe.

“El río de los cangrejos”

El Nordeste brasileño es rico en rutas de sol y mar ya que alberga regiones que ofrecen variadas peculiaridades y rutas. Pertenecen a aquellas que atesora la memoria y se convierten en inolvidables. Cañones, playas y manglares son sólo algunos componentes del itinerario del estado más pequeño de Brasil, con su diversidad de atractivos de diversión y pasatiempo, rica cultura y gastronomía. La atención es óptima comenzando con la llegada del visitante al aeropuerto, estación de autobuses, hoteles, restaurantes y todos los prestadores de servicios. El Ministerio de Turismo sergipano atiende los deseos del sector y de los viajeros, quienes estarán más atentos a los protocolos de bioseguridad del nuevo perfil turístico que ha surgido. A solo 5 km del aeropuerto, hay infinidad de opciones de actividad y alimentación en la extendida costanera, donde se concentra la mayor oferta  de negocios, emprendimientos y establecimientos relacionados al turismo. Resulta verdaderamente emotivo el recorrido por la Passarela do Caranguejo, donde varios bares y restaurantes sirven el crustáceo más apreciado de Sergipe: el cangrejo. Además de diversas delicias de la cocina nororiental, por supuesto.

La fotografía del mundo marino.

En la Orla de Atalaia, por caso, se pueden realizar tranquilas caminatas por el hermoso paseo marítimo, adquirir recuerdos y suvenires en la Feria Artesanal, degustar una sabrosa tapioca y beber agua de coco en los distintos puestos para luego dirigirse al Oceanario Tamar Project a fascinarse con las increíbles tortugas olivo y tiburones de papel de lija. Contiene 20 acuarios que muestran la flora y fauna marítimo-fluvial del estado y un tanque táctil donde permiten, con la supervisión de un biólogo de Tamar, acercarse a las tortugas. Debe resaltarse que cada mes, el equipo del Proyecto Tamar-Aracaju lanza al mar cientos de tortugas olivo, con la presencia y participación del público. Un placentero momento, digno de ser compartido. Las cálidas playas que ofrece la costa de Sergipe, con aguas limpias y una temperatura promedio de 25°C, tientan además con pintorescas embarcaciones en un city tour imperdible para conocer más a fondo la historia de la ciudad, visitando el Centro Histórico de Aracaju, el Mercado Municipal, el Museu da Gente Sergipana (primer museo interactivo del Nordeste) y  el “Largo da Gente Sergipana”, uno de los mayores homenajes a la cultura popular del estado, en las orillas del río Sergipe, con esculturas de 7 metros de altura que representan los bailes, tradiciones, juergas y manifestaciones de la cultura popular local y que embellecen el enclave turístico. Para los noctámbulos en búsqueda de diversión, a los que les gusta disfrutar de la noche, Aracaju también tiene un plato completo. Varios centros gastronómicos, restaurantes y bares con música en vivo animan las jornadas. El restorán y casa de Forró Cariri, por destacar alguno, con sus espaciosos ambientes, buena música y deliciosos tragos, resulta formidable para la concurrencia.

City tours marítimos en aguas cristalinas.

La cuarta ciudad más antigua del Brasil

Iglesias, museos, mansiones y casas adosadas, con influencia barroca y colonial, cuentan la historia de la primera capital de Sergipe. Después de conocer los principales lugares de interés de la capital, visitar São Cristóvão, a tan solo 20 kilómetros de Aracaju, tiene un encanto especial al apreciar el conjunto arquitectónico de los siglos XVII y XVIII en sus calles adoquinadas. São Cristóvão fue la primera capital estadual, dividida en dos niveles -ciudad alta y ciudad baja- como el traje portugués de moda en ese entonces. Es la cuarta ciudad brasileña más antigua, poseedora de una rica colección histórica donde no puede faltar una visita a la Iglesia Matriz de Nossa Senhora da Vitória y la Praça São Francisco, donde se erigió el Museo de Arte Sacro alrededor de 1974, en una iglesia de sacerdotes franciscanos. Los lugareños recomiendan una gustosa receta que llegara a través  de las hermanas benedictinas de Suiza al Convento do Carmo: las deliciosas “Bricelets”. Son unas finas galletas de masa muy ligera y sabor a naranja, que se derriten en la boca y que llevan leche, harina de trigo, huevos, azúcar, jugo de naranja y ralladura de limón. Y también las “Queijadinhas”. Resultan buen «punto de apoyo» para quienes les gusta el coco. ¡Asegurarse de probar estas tradicionales delicadezas! Una típica casa de dulces en São Cristóvão es dirigida por la amigable Doña Marieta, quien recibe en su cocina y muestra mucho de su arte y su obra. Deliciosos dulces y charla sabrosa en una parada obligada en la plaza Getúlio Vargas.

El relax de las hamacas.

¡A la costa del Sur!

Bancos de arena con aguas tibias y cristalinas al salir hacia la costa sur de Aracaju, parada obligada en Orla Por Do Sol, ubicada en el pueblo Mosqueiro, donde un fondeadero contiene lanchas y catamaranes que llevan hasta Croa do Goré, a sumergirse con tranquilidad en el río Vaza Barris y saludar al famoso residente y propietario de la croa, el diminuto cangrejo de patas rojas. Más tarde, aguarda la Ilha dos Namorados, con las típicas y tradicionales hamacas dentro del río, boyas, carpas con mesas, un pequeño bar junto al río donde se sirven deliciosos bocadillos, caldos, bebidas, cocteles, caipirinhas, agua de coco. El lugar está dotado de una infraestructura de primer nivel mantenida, alejado de ruidos y aglomeraciones. El tenue, casi silencioso sonido de la música que proviene del catamarán y del río que se entrelaza con el mar. En la Costa Sur de Sergipe se halla también la Lagoa Dourada dos Tambaquis, a 55 km de la capital, un vistoso y acogedor espacio con chalets y mesas dentro de la laguna dorada, lleno de grandes peces tambaquis. Se permite adquirir una bolsa pequeña de pellets y darles de comer. Divertido verlos nadar alrededor y entre las piernas.

El símbolo de la región sergipana.

En la carretera Ayrton Senna se aprecian decenas de puestos de venta de frutas de temporada y la famosa “mangaba”, típica de Sergipe. No muy lejos, Praia do Saco, ubicada en el municipio de Estância, cercana a la frontera con el estado de Bahía, ganó reconocimiento mundial tras la publicación de la revista francesa “Grands Voyageurs”, que la eligió como una de las 100 playas más hermosas del mundo. Aguas claras, tranquilas y arenas blancas, los buggys zigzaguean entre las dunas conducidos por sonrientes pilotos estivales.

Desde la costa hasta el interior, Sergipe invita a vivir nuevas experiencias y agradables sorpresas. “Una ciudad sólo será atractiva para el turista si también es estupenda para sus habitantes”, reza oportuna una consigna de Aracaju. Y no se equivoca.

La calidez alagoana del Caribe brasileño, en las resplandecientes aguas de Maceió

Por Luis Giannini

Se agitan las cabaças, se agitan al sonar de su música afrobrasileña, envueltas en redes azules, celestes, turquesas junto a mares espejados y arrecifes de coral salpicados de piscinas naturales. Manos expertas, cálidas, sostienen con suavidad las calabazas, sonajeros deslizantes, mientras pies desnudos acompañan el ritmo instrumental del afoxé sobre la arena blanca, para un forró apasionado, bailado de a pasitos en Playa de Gunga, en Playa del Francés, o quizá en alguna otra de las idílicas riberas frente a Maceió, en Alagoas, consideradas entre las mejores de Brasil y situadas en uno de los estados más pequeños de la antigua Nueva Lusitania. Más y más kilómetros de bordes costeros llenos de color, de amor y vida se extienden a los barrios históricos, iglesias centenarias, villas tradicionales de encajeras, centros culturales, de entretenimiento, gastronomía, atracciones y galerías de arte de la capital alagoana. Vida al aire libre, sabores del mar, lagunas de aguas cristalinas como Mundaú, una de las diecisiete que posee Alagoas, que cuando sube la marea se llena de agua salada, y al bajar sólo queda el agua dulce. Aprovechan entonces los pescadores para extraer el apreciado berberecho nordestino que sumará langostas, camarones, diversos pescados a los que acompañarán ingredientes del interior como la tapioca, el cuajo, la carne en conserva, la mantequilla en botella y la leche de coco, fruta abundante que se encuentra en el borde ribereño de Maceió. Quieran los reconocidos chefs servir estos manjares con especias peruanas, inspiraciones españolas y pimientos de Bahía.

DESEOS DE AVENTURA

De identidad cultural propia, Maceió es una ciudad para disfrutar sin prisa, en el distinguido tono alegre de la danza típica “quadrilha”, en el delicado bordado “filé”, en la fe y expresividad de su gente, que brindan armonía por doquier a intensos fugitivos que sólo ambicionan el ansiado sosiego, el cual por supuesto abunda como refugio del trajinar alborotado citadino, bajo la sombra y verdor de densos cocoteros, en atardeceres dorados y cálidos todo el año. El romántico relax y la contemplación habrán de vencer la fatiga, inspirando entonces deseos aventureros en escenario tan adecuado. Hay quienes se atreven a saltar en paracaídas, están los que se deslizan en el viento sobre las aguas azules y también los que prefieren sumergirse en las profundidades a bucear, luego de sentirse expertos marinos, al formar parte de la tripulación de un barco. Una ligera bicicleta, caminatas oyendo despejados el sonido del mar o el paseo hacia la barrera de coral en acuarios naturales a 26 grados, a los que se llega en balsas, son opciones más pacíficas, pero no menos interesantes. Playas céntricas como Guaxuma, las vehementes olas de Jatiuca, perfectas para quienes aman surfear. Y la superficie de Ponta Verde, una de las más famosas por sus aguas claras. Maceió, un destino que puede considerarse una “ciudad-resort”, una ciudad plenamente turística.

UNA  HISTORIA RENOVADA

Durante mucho tiempo Alagoas fue pasada por alto por los viajeros, pero en los últimos años se ha producido un cambio de tendencia que ha puesto su atención en Maceió, esta ciudad costera que es elegida por su dinamismo chispeante. La mayor afluencia de turistas no ha borrado su auténtica alma, su rasgo, carácter y temperamento propios, el aire rústico formado por pintorescos pueblos, coloridas casas, gastronomía que gusta combinar sabores y tradición. La belleza de su naturaleza puede ser comprendida sobre todo por su historia, llena de curiosidades y testimonios. Moderna, encuentra equilibrio en los edificios simbólicos del centro. Nacida como un pequeño pueblo donde se procesaba la caña de azúcar, gracias al vigor de su puerto, el comercio creció rápidamente y también se especializó en el cultivo de tabaco, coco y procesamiento de cuero, convirtiéndose en uno de los núcleos urbanos más activos. En 1839 Maceió se convirtió en la capital del estado y aún hoy su puerto es uno de los más importantes de Brasil. Cuna de grandes artistas y presidentes, de Alagoas son originarios los dos primeros mandatarios brasileños, Deodoro da Fonseca y Floriano Veira Peixoto. Y también aquí nacieron los estupendos músicos Djavan y Hermeto Pascoal. Con un pasado colonial que dejó su huella, el componente histórico no debiera ser opacado por el brillo de sus playas.

ATRACCIONES AL POR MAYOR

Jaraguá es un barrio que sorprende. Declarado patrimonio histórico, recorrer sus calles es frotar la lámpara del genio y pedir un retroceso en el tiempo. De todas maneras, el diseño del casco antiguo se aprecia ahora más moderno y animado, los turistas tienen más servicios a su disposición y hay más lugares para visitar, incluyendo restaurantes, clubes o bares donde probar los productos típicos de la zona. Antiguos almacenes y las casas de dos plantas han adquirido color, llenándose de energía y buena vibra. El distrito de Jaraguá es la historia viva de Maceió, en el que conviven edificios del siglo XIX junto a almacenes, palacios y tiendas de época en curiosa y pintoresca mezcla. Queriendo diferenciarse, el Pontal da Barra es el lugar ideal para los amantes de la artesanía. Encajes, bordados y una amplia gama de bolsos, accesorios y ropa hecha a mano pueden hallarse rápidamente. Es bien rural, preferido de pescadores y artesanos, ubicado en la parte sur de la ciudad. La Igreja Bom Jesus dos Martirios, considerada una de las iglesias más bellas de Maceió, fue inaugurada en 1881, pero tiene un estilo muy personal. Su fachada presenta elementos neogóticos, ornamentos que recuerdan el estilo rococó, mientras su arquitectura definiría a veces el estilo oriental. Muy cerca se encuentran el edificio gubernativo, el ayuntamiento y la dependencia pública de turismo. Puede visitarse además la Igreja de Nossa Senhora do Rosário dos Homens Pretos, construida en 1853, al igual que el teatro Deodoro, un imprescindible en la historia de la ciudad, levantado con un propósito muy específico: dar cabida a las necesidades artísticas y creativas locales. Con 650 butacas, consta de una sala de conciertos de estilo neoclásico, su noble salón ya ha albergado la biblioteca pública, la alcaldía, la justicia federal y hasta recepciones del gobierno estatal, además de estar disponible para diversos eventos regionales.

Los paseos marítimos maceioenses se concentran básicamente en tres zonas: Jatiuca en el norte, Ponta Verde en el centro y Pajuçara en el sur. La primera tiene una hermosa y amplia playa con un fondo marino más profundo. Se une al sur con Ponta Verde en el barrio más elegante, de amplios y suntuosos condominios con una playa menos profunda. Al final de Ponta Verde está la playa y el barrio de Pajuçara, conocido por su característico mercado artesanal, donde se pueden adquirir todo tipo de recuerdos característicos y desde donde parten las tradicionales jangadas, típicas embarcaciones que transportan hasta las piscinas naturales. El Parque Municipal de Maceió, inaugurado en 1978, está situado entre los distritos de Bebedouro y Tabuleiro dos Martin. Ubicado dentro de una reserva de la Mata Atlántica, tiene una extensión de 82 hectáreas, en un área de conservación con seguridad para los animales. El visitante podrá ver caimanes de cresta amarilla, pollos de agua, armadillos, tortugas de Barbados, perezosos, halcones, búhos, zorros, osos hormigueros mirim y serpientes. En total, hay cinco senderos accesibles al público: Citizen Trail, Adventure Trail, Peace Trail, Pau Brasil Trail y Jacaré Trail. Es posible observar y beber el agua que brota del suelo en varios lugares del Parque. Dentro de la estructura también hay actividades para los niños y los visitantes pueden participar a la plantación de ejemplares de la Mata Atlántica, seguir lecciones de educación ambiental y aprender sobre senderos naturales.

¡Qué sed y apetito! Detenerse en las barracas de la rambla por una tradicional tapioca (panqueque de harina de mandioca, salado o dulce), un açai (fruto energético del norte), jugos de frutas tropicales, pescados y carnes secas con mandioca frita. O en un restaurante a deleitarse con el plato típico de Alagoas: caldo de sururú, un berberecho cocido en leche de coco muy afrodisíaco. Tal vez aguardar la noche, deslizarse hasta la playa con la arena aún tibia, suave, contemplar la marea en este fascinante, transparente paraíso y beber uma cervejinha bem fresca. Sentirse una criatura perfecta en el Caribe brasileño.

La dinámica Génova y sus múltiples facetas en la Liguria del norte italiano

Por Luis Giannini

luiggigiannini@hotmail.com

Un nuevo integrante de la cofradía marítima parte, en apacible andar, a un recorrido allende tal vez cualesquiera fronteras conocidas. Mientras tanto, los miembros de la tripulación con su aliento, motivación y buena onda contagian a los cruceristas que, recostados sobre las barandas de las cubiertas superiores del barco, toman fotografías, filman, agitan sus brazos. Bullangueros y efervescentes contingentes de turistas no paran; alegres van de un lado a otro dándole aún más color a un bellísimo anochecer mientras lenta, despaciosamente, el navío se despide del puerto de Génova, en la Liguria, la Riviera italiana.

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En el Noroeste de Italia, esta tierra de montañas imponentes y dulces colinas pintada por el verde de la maquia mediterránea se asoma sobre el mar con costas altas y abruptas. La Liguria, una región de múltiples facetas, diferentes pero inseparables que ofrecen un panorama de oportunidades para quienes la visiten. Naturaleza, mar, montaña, cultura pero también diversión en un amplio abanico de posibilidades.

Historia viva genovesa

A los pies de los montes Apeninos, la incansable Génova creció a lo largo de la costa en un espacio diríase estrecho, por lo cual los arquitectos encargados de su diseño debieron apelar a su mayor creatividad y especial conocimiento en la planificación de las construcciones. Es así, entonces, que las edificaciones genovesas se destacan por el aprovechamiento de todo el espacio disponible. Ello se aprecia y resulta por demás interesante al recorrer las callejuelas (i vicoli) de su grande y rico Centro Histórico. El Bigo, un ascensor panorámico ubicado en el área de Porto Antico, cerca del Acuario genovés y diseñado por el arquitecto Renzo Piano, ofrece a los viajeros una extraordinaria perspectiva aérea central de esta ciudad, que aún continúa teniendo uno de los puertos más importantes de Europa.

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Elegida la capital europea de la cultura en 2004, Génova atrae negocio y turismo, arte y arquitectura. Aunque depende mucho de las industrias, posee una fuerte impronta histórica, donde se pueden seguir las huellas de sus habitantes desde los etruscos hasta la actualidad. Patrimonio de la Humanidad declarado por la Unesco en 2006, el centro de Génova converge alrededor de La Strade Nuove (hoy Via Garibaldi), obra de Galeazzo Alessi y Bernardino Cantoni y supuso el primer ejemplo europeo de un proyecto de desarrollo urbano erigido por encargo de una autoridad pública. Hacia mediados del siglo XVI, la nobleza genovesa ostentaba uno de los mayores poderes económicos y financieros del continente. La manera que tuvieron de plasmarlo en la estética de Génova fue la creación de un nuevo barrio señorial con palacios renacentistas y barrocos conocidos como los Palazzi dei Rolli, los que permiten entrelazar una ruta para conocer al detalle el centro de la ciudad y el poder económico que atesoró. Algunos de los más destacados son el Palacio Blanco (Palazzo Bianco); el Palacio Rojo (Palazzo Rosso); el Palazzo Tursi y el Palacio Municipal, sede del Ayuntamiento, erigido en 1564. El Palazzo Rosso reconvertido en casa-museo está ricamente decorado con pinturas de ilustres artistas como Van Dyck, Dürer, Veronese o Guercino, mientras que el Palazzo Bianco posee la pinacoteca más importante de la Liguria, con obras de Rubens o Caravaggio, entre otros.

Un juvenil Cristóbal Colón

Otro de los espacios emblemáticos de Génova es la Piazza de Ferrari, proyectada en la segunda mitad del siglo XIX, alrededor de la cual se encuentran la Opera, el Palacio Ducal. El bullicio y su intenso tráfico no fueron inconveniente para una de las zonas más elegantes de Génova. No muy alejada, en dirección a la Porta Soprana y las antiguas murallas de la ciudad, se halla una casa (museo), en realidad una reconstrucción del siglo XVIII, ya que bombardeos de tropas francesas la habían destruido durante la guerra. Cristóbal Colón habría morado en ella durante sus años juveniles e inmediatamente anexo, en un pequeño jardín, encontramos el claustro del desaparecido convento de Sant’Andrea. Apenas parpadear se llega a Piazza Matteotti con el Palazzo Ducale, el imponente palacio sede del gobierno de la República en el siglo XVI y que fuera remodelado con un estilo neoclásico en el siglo XVIII, luego de un devastador incendio.

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Actualmente es galería de exposiciones y actividades culturales y su Torre del Popolo, conocida como Grimaldina, se puede visitar y forma parte del skyline de Génova.

Dinámica, moderna, animada

La ciudad de Génova ha sabido mirar a la modernidad, aspecto que se manifiesta en la realización de nuevos edificios y en la restauración de edificios preexistentes. En la zona del Puerto Antiguo, por ejemplo, se puede visitar el Acuario, uno de los mayores de Europa, con los edificios futuristas de la Bolla y del Bigo. En los últimos años ha sido sede de numerosos eventos turísticos, musicales, culturales y deportivos que la hacen aún más vivaz y animada. Paseando por Génova y sus alrededores es fácil encontrarse con numerosas villas, reminiscencias de los bellos tiempos de su preponderancia, como la Villa del Príncipe, el Palacio de Andrea Doria y Villa Saluzzo Bombrini, llamada “Paradiso”. Otros lugares de interés incluyen la catedral de San Lorenzo (Cattedrale di San Lorenzo), reconstruida entre los siglos XI y XII; el viejo puerto (Porto Antico), transformado en un centro comercial por el arquitecto Renzo Piano, y el famoso cementerio de Staglieno, conocido por sus monumentos y estatuas. El Museo d’Arte Orientale tiene una de las más amplias colecciones de arte oriental de Europa mientras el castillo D’Albertis, en el pasado el hogar del explorador Enrico Alberto D’Albertis, actualmente alberga el Museo de las Culturas del Mundo. El antiguo faro, llamado la Torre della Lanterna es el símbolo de la ciudad y el Boccadasse es un barrio pintoresco de pescadores en su parte oriental.

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Principal puerto de Italia, Génova ha gozado de un desarrollo costero de casi 35 kilómetros, por lo que es casi una obligación efectuar un recorrido a lo largo de su paseo marítimo, saboreando típicos entrantes de pescado y exquisita comida despachada en puestos ambulantes ubicados en muchas de sus esquinas. ¡Una deliciosa focaccia de queso y un cono de pescado frito! Forman parte de la historia ciudadana junto claro está a los platos más tradicionales en sitios gourmet, en lugares históricos pero también en los bares más modernos de la ciudad, descubriendo la innovación culinaria genovesa. También desde aquí se puede llegar a las cercanas y maravillosas localidades de la Riviera de Poniente y la Riviera de Levante: Portofino, San Remo y Camogli. Y alargando un poco más hasta el magnífico Parque de las Cinco Tierras, Patrimonio Unesco desde 1997. Por su lado, los amantes de la navegación tienen una cita cada año ya que el Salone Nautico, importante feria de barcos a motor y veleros, reúne a quienes practican esta actividad, provenientes de todo el mundo.

¡La Italia antártica!

Un verdadero hallazgo, digno de genuina curiosidad resultó el Museo de la Antártida. Sucede que parecía insólito en un país del Mediterráneo, pero en realidad debe recordarse que Italia cuenta con una base en la Antártida, y la aproximación a las expediciones, la supervivencia y la formación del Polo Sur resultan de lo más instructivas.

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Por su parte, el Museo del Mar Galata es sin duda completísimo, y en su género es uno de los más importantes del mundo, con un recorrido histórico que va desde la formación de la ciudad, el apogeo de la República de Génova en la Edad Media y un muy interesante recorrido por la historia de la emigración a América en los siglos XIX y XX, que además resulta divertido por el enfoque teatral que le han agregado. Sin olvidar las menciones que hace a la otra inmigración, la que llega a Italia (y Europa en general). Como actividad complementaria, en el dique de la entrada del Museo del Mar está el submarino Nazario Saurio, empleado por la marina italiana y que permite una visita a sus estrechos espacios. El mar y el puerto son el escenario de gran parte de la vida genovesa. Génova, junto con el de Marsella, son los más importantes del Mediterráneo por tráfico de mercancías y movimiento de pasajeros.

Fútbol en todas partes

Unos aficionados cantan y cantan. Parece que les dieron un buen pesto a sus rivales, como se decía antiguamente, lo cual lleva a dos cuestiones: la primera que en Génova se come requetebién y desde luego más barato que en otras ciudades, donde la afluencia de turistas ha encarecido la comida. La variedad de platos con mariscos y pescados es muy apetecible ya que en las recetas emplean mucho el pesto (pesto genovese) hasta en la pizza y en las pastas por supuesto. Y la otra es que mientras aquí se celebra el famoso Derby della Lanterna (en castellano: “Derbi de la linterna”), o clásico de Génova, entre el U. C. Sampdoria y el Genoa C. F. C., los clubes de fútbol más importantes de la ciudad, en la Argentina es conocido el origen genovés boquense, con un anecdotario que explica mucho de su actual fisonomía ya que los inmigrantes desembarcaron ahí mismo, en la boca del Riachuelo, y son los verdaderos y principales protagonistas de cualquier explicación que se quiera ensayar sobre la fisonomía de uno de los barrios más populares, coloridos y pintorescos de Buenos Aires.

La memoria guarda imágenes, instantes, momentos. Puede ser una mujer o un hombre, que miran a su alrededor tal vez buscando hacer amigos. O de quienes en un bar beben inmediatamente un trago, mientras conversan relajados. De los que escuchan música y sueñan. De privilegiadas parejas que ríen y se abrazan. Y entonces aparece el celebrado recuerdo de la inauguración nocturna de hace unos años, de un magnífico barco, cuya madrina, la actriz Sophia Loren, fue la encargada de bautizarlo mientras sonaba la romántica melodía compuesta por uno de los más grandes músicos italianos, el inolvidable Ennio Morricone, en la espléndida ligur de la otrora República de Génova.

De Lima al extremo norte peruano

Perú (104)

Por Luis Giannini

Desde hace miles de años, el hombre de la costa peruana ha vivido maravillado con su mar y con la impresionante fauna que lo habita. Las culturas antiguas le rendían culto y el arte precolombino dentro de su diversidad representó una gran cantidad de especies marinas. La Mama Cocha, la madre de las aguas, diosa de la lluvia y de la pesca, protectora de navegantes, guía a los viajeros en una excursión por Lima, la capital de Perú, la antigua cuna de la civilización andina, para continuar luego hacia el norte, a la región de Tumbes y Punta Sal, de frente al océano Pacífico, por donde nadan miles de especies de peces a la búsqueda del ecuador, la línea que divide el planeta en dos Hemisferios, un trazo imaginario pero realmente significativo por todo lo que comporta. ParapenteHasta allí llegan en convergencia la corriente fría de Humboldt y la corriente cálida de El Niño, una travesía que cruza el Perú excepcional, el de la excelente navegación, el del avistamiento de delfines, tortugas, lobos marinos, piqueros de patas azules. El de fragatas y albatros, el Perú adonde las ballenas jorobadas viajan a tener sus crías.

Antiguas culturas

Un despertar, de pronto, en un país con miles de años de historia. Soberbias muestras de milenarias civilizaciones que legaron al mundo: Caral, en el valle de Supe; las tumbas reales de Sipán, el entierro más fastuoso de América; las líneas de Nazca y la portentosa fortaleza de Kuelap. LimaUn territorio que fue sede del fabuloso imperio Inca y del virreinato más rico de Sudamérica. La capital de Perú es una gran metrópoli, la principal puerta de entrada al país. Una ciudad que mezcla modernas y coloniales construcciones. Lima también es sede de los mejores museos peruanos. El magnífico Rafael Larco Herrera, ubicado en la avenida Bolívar, en la zona de Pueblo Libre. Posee piezas que son “tesoros” del antiguo Perú como textiles, metales, cerámicas. Sobresalen la sala de los rituales, la sala del oro y joyas, la sala de las culturas. Otro lugar donde se conservan y exponen colecciones de objetos es la Fundación Museo Amano. El amor por las antiguas culturas llevó a Yoshitaro Amano, un ingeniero naval, empresario, investigador, trotamundos y filántropo de origen japonés, a fundar en 1964 este museo, en el que se destaca especialmente la colección de tejidos y cerámicas de la cultura chancay. No hay nada que identifique mejor a Lima que sus balcones, los que llegaron a formar en su época “calles aéreas”. Esta característica arquitectónica se debió a que al establecerse Lima en un desierto, no abundaba la piedra, lo que obligó a realizar las construcciones empleando adobe, permitiendo entonces el lucimiento de los arquitectos y constructores. Los balcones y portadas eran el lujo exterior de las casas y “declaraban” la riqueza de sus propietarios. Abundan en el Centro Histórico junto a los demás monumentos, razón por la cual la Unesco declaró Perú (50)al casco antiguo de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad.​ No se llega a conocer Lima, si no se visitan por lo menos algunas de sus iglesias más reconocidas, la Catedral entre ellas, ubicada en la Plaza de Armas en el Centro Histórico de Lima.  Inmediatamente después de fundarla, el explorador y conquistador español Francisco Pizarro González hizo erigir la primera, que años más tarde y bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción sería elevada a la categoría de catedral. Fue construida originalmente con paredes de adobe y techos de esteras, muy rústica. Se la refaccionó luego con madera de mangles. En 1746 un terremoto la derrumbó. El padre jesuita Juan Rher inició su reconstrucción, en 1751, con cedro y revestimientos de yeso. Su conclusión data de fines del siglo XVIII y principios del XIX.

Infinitos destinos

En una de las naciones de mayor diversidad del planeta, donde se puede pasar de un sólido desierto a vertiginosas montañas o una selva exuberante en un suspiro, los barrios limeños conforman un territorio exquisito, con una cocina que dio un gran salto a la alta gastronomía. PERU 200Tanto en el centro como en los coquetos barrios de Miraflores y San Isidro hay restaurantes en los cuales se puede apreciar un arco iris de coloridos platos y sabores. En Miraflores, frente a la plaza de los artesanos en el parque Kennedy, se halla la denominada Calle de las Pizzas, inicio de una zona de discotecas, boliches, bares y variado entretenimiento nocturno. Lima encierra infinitos destinos que se manifiestan en lenguas nativas aún en uso, danzas y ancestrales instrumentos musicales que se dejan ver y escuchar en grandes fiestas y procesiones. De cara al sur y a espaldas de empinados acantilados, la extensa geografía limeña ofrece playas ideales para deportes acuáticos. Un bello y amplio jardín en el bulevar costero contiene el Parque del amor y el beso perpetuo, obra del artista Víctor Delfin. Varias parejas hacen honor a la escultura frente a un paredón donde un musgo-grafiti reza “Nacho y Ana Paula, hermanos por siempre”. Los musgo-grafiti son muy bellos y difíciles de borrar. El hotel Radisson Decápolis, cercano a la Costa Verde y el Faro La Marina, ofrece en Miraflores excelente atención y servicios.

Cálidas aguas cristalinas

A una hora y media de vuelo de Lima, la ciudad de Tumbes Perú (95)es punto de llegada al extremo norte peruano, un lugar para dejarse seducir y enamorarse de sus playas, de la soberbia naturaleza. Si de eso se trata, si se desea visitar sitios naturales la elección debe recaer en Puerto Pizarro, famoso por sus islas y por un criadero de cocodrilos tumbesinos, especie única en Perú y en peligro de extinción. También se pueden hallar conchas negras y cangrejos, base de la gastronomía local. O el Santuario Nacional Los Manglares. Allí el encuentro entre agua dulce y salada genera un refugio silvestre perfecto para la observación de flora y fauna. La proximidad a la línea del ecuador hace de este largo bulevar costero, un lugar ideal para la práctica de surf, buceo o la pesca. La búsqueda de sol y calor lleva hacia Punta Sal, considerada una de las mejores playas del Perú por su arena blanca, aguas cristalinas y cálidas todo el año junto a la riqueza de su vida marina. Una actividad que es recomendable no soslayar aquí, el birdwatching, ideal en tiempos de redes sociales, series y consumismo. El avistaje de aves, entonces, un refugio perfecto para escaparle a la hiperconectividad. Desde Punta Sal, por la antigua carretera Panamericana Norte, se accede a las Perú (89)playas de Máncora. Puerta del Sol, Mancorita, Sausalito Beach, entre ellas, aguardan con el agradable ambiente de sus restaurantes. Beber primero un típico pisco sour antes de acceder a la receta estandarte de la cocina peruana: el ceviche. El ingrediente estrella de esta elaboración es el pescado crudo, que se cuece en frío gracias al efecto ácido del limón o la lima. Un plato refrescante que admite todas las variaciones posibles, pudiendo escoger entre cualquier especie de pescado blanco, aunque no es descartable el pescado azul, y sazonarlo con un abanico de especias, hierbas aromáticas y ajíes picantes. O mariscos acompañados de tamales de arroz, tiraditos y algún sudado de pescado. En el espléndido Punta Sal Suites & Bungalows Resort de seguro degustará alguna excelente variante de estas exquisiteces amén de sus impecables comodidades. Pioneros en la industria hotelera en el norte del Perú, su obra se inicia en 1982 y luego de luchar contra el fenómeno de El Niño de 1983 se inaugura en julio de 1984. A 25 km al norte de Máncora, alejados de la carretera y de los balnearios o pueblos de la zona, Perú (98)una ubicación privilegiada pues se halla protegida de los vientos y alejada de las aguas frías del sur, manteniendo el brillo del sol permanentemente. Trescientos cincuenta metros de frente de playa en uso, además de 1.350 metros de playa libres, lo que brinda a sus clientes privacidad y tranquilidad. Paseos en yate, pesca de altura y costera, paseos a caballo, ski acuático, juegos náuticos y muchas más alternativas en una zona apacible plena de entretenimiento y diversión. Muy cercano, el Royal Decameron Punta Sal Beach Resort aparece como otra magnífica elección para los viajeros que visiten Punta Sal, ya que ofrece un ambiente romántico, además de numerosos servicios diseñados para mejorar su estancia. Amplias piscinas y destacado desayuno incluido también contribuyen a una estadía incluso más especial. Un paseo nocturno digno de recomendar: acudir a cenar a alguno de los restaurantes que hay cercanos, como La Pirámide del Mar, Restaurante Hua y Pastelería/Bodega Isabel. PERU 2012 (4)Tumbes, Punta Sal, Máncora, un hermoso atardecer llena de rojos, amarillos y anaranjados el sinuoso, ancho camino playero, mientras unos niños estiran la penumbra jugando con un perrito trepados a una vieja barcaza, antes de que llegue la noche y sin proponérselo ponga fin a tanta algarabía en tierras peruanas.