El rey de los mares

oasisDía a día todas las compañías navieras ofrecen nuevos y exquisitos productos para atraer a futuros cruceristas. Las ofertas van desde los tamaños y capacidad de las embarcaciones sumados diferentes recorridos exóticos y cruceros temáticos hasta las comodidades y divertimentos a bordo: suites de gran tamaño, césped natural, zona de surf, escalada, centros acuáticos, simuladores de carreras de F1. Casi dos siglos separan al primer anuncio de viaje en crucero en el periódico Shetland Journal para visitar Escocia, Islandia y las Islas Feroe. Mucho tiempo sí, aunque manteniendo la esencia como símbolo de relajación, entretenimiento y confort. Este es el caso actualmente del Oasis of the Seas, perteneciente a la empresa naviera Royal Caribbean International. Un barco impresionante con infinidad de alternativas y atracciones. Contiene siete vecindarios exclusivos, un carrusel clásico cercano al Aqua Theater, el primer anfiteatro en alta mar donde se puede observar a los acróbatas zambullirse entre malabares. La zona de piscina y deportes, donde se hallan los simuladores de surf y las vistas de la tirolesa. El descansado paseo por el Central Park, un jardín serpenteante lleno de tiendas y restaurantes refinados o el relax en el Spa  Vitality. Noches de música de jazz o galardonadas obras de Broadway. Sinceramente momentos inolvidables que no hace mucho tuve la suerte de vivir en uno de los recorridos tradicionales por el mar Caribe junto a casi 6.000 pasajeros y 2.100 tripulantes. Podría relatar cientos de prodigios escenográficos y tecnológicos del Oasis entre los que se destaca la suavidad de su marcha. Hace falta una ventana o alguna referencia para percibir el movimiento. Tanto es así que la absoluta estabilidad se confirma en la total quietud de los líquidos, en los vasos que sirven por ejemplo en Bolero, uno de los bares de la Royal Promenade, transitada que es una de las calles internas del navío. Sí, sí, calles, como si fuera un barrio.

Por el Central Park

Oasis 5Los cruceristas sabrán gozar de los servicios a bordo, que construyen una especie de “vida perfecta”. A cualquier hora, y durante todo el día, se puede solicitar todo tipo de bebida y comida al camarote. Pero si uno prefiere “salir”, puede comer excelente pizza en Sorrento’s Pizzeria; tomar café en Mondo Coffee Bar; hacer compras en boutiques como Regalia, The Shop, Diamond Club o Prince & Greene.El Central Park remite al de Nueva York y se localiza en el octavo puente. A este paseo sólo le faltan los autos y los semáforos, porque resta poco para creer que uno va por la avenida de una gran ciudad. Aquí se localizan restaurantes exclusivos (hay que solicitar reserva): Vintajes, con su magnífica selección de vinos y tapas; Giovanni Table, familiar estilo italiano; y Park Avenue, el más selecto.Un consejo de amigo: si acierta con el Opus Restaurant, en la cuarta cubierta, ordene SouthernHoneyGlazedHam. Le aseguro que no se arrepentirá.

Diversión y spa

OASIS 2Las opciones de servicios y entretenimiento abarcan todo lo imaginable y se extienden también a casi todos los horarios, de modo que nadie pueda decir que “no consiguió turno”. Y ni hablar de las piscinas y los jacuzzis, bajo techo o a cielo abierto. La batería de tratamientos del spa sorprende, y las instalaciones del gimnasio dejan en claro que allí no habrá músculo que quede sin trabajar. ¿Exagerado? No, en absoluto. Si además la pista de atletismo trazada en el contorno de uno de los puentes invita a quemar muchas calorías respirando el purísimo aire del mar abierto. Ideal para los amantes del aerobismo.

“Luces de la ciudad”

La noche propone otro programa lleno de alternativas que bien pueden combinarse. Luego de cenar se puede ir al casino con ruletas, dados, blackjack y tragamonedas. O, mejor, asistir a alguno de los espectáculos de nivel internacional ya sean tributos a legendarias figuras o shows de patinaje sobre hielo o representaciones estilo Broadway. Por otra parte, varios conjuntos de música y solistas atraen en las disco que se hallan en diferentes lugares del crucero: Parades, On Air Club (karaoke), Disco Inferno Street Party. Para no perderse en pantallas inteligentes,
cerca de las entradas a cada uno de los ascensores vidriados, se puede consultar y obtener todo tipo de información para saber el recorrido hacia el lugar al que uno se propone ir.

Y que se vengan los chicos

Royal Caribbean realizó una innovación con el Oasis of the Seas: se puede viajar con niños desde los 6 meses de edad. Para ello hay una impecable guardería. Los más grandecitos tienen salas de juegos, gabinetes, salón de pintura, canchas de básquet, tirolesa, simulador de olas para aprender surf; y paredes para practicar escalada. En PlanetKids recobrarán fuerza con las hamburguesas, hotdogs y waffles junto a un delicioso cóctel de frutas.

Como se advierte, será imposible no volver feliz del Oasis of the Seas. O dicho de otro modo: hay una versión de la felicidad que navega por el mar abierto.

MÁS INFORMACIÓN: Costo de un crucero de 7 días en el Oasis desde Fort Lauderdale, Florida; Nassau, Las Bahamas; Charlotte Amalie, St. Thomas; Philipsburg, St. Maarten; con regreso a Fort Lauderdale, Florida a partir de US$ 802 cabina interna por pasajero.
Información www.royalcaribbean-espanol.com/

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